/* PERSONALIZACION DE LUIS

4/12/08

Encarar el problema


Un buen cliente me ha hecho una jugada que me ha dejado unos días tocado moralmente. Los detalles no vienen al caso pero la situación se puede resumir en que ha tomado una decisión de la cual, interpretada con mala leche, se podría deducir que cuestiona mi presencia en el proyecto, donde tengo el rol de gestor/director del mismo.

En estos dos últimos días he pasado, secuencialmente, por cabreo inicial, autocrítica, desánimo y rebote reactivo, el cual me ha llevado directamente (y de forma un tanto temeraria, todo hay que decirlo) a entrar en el despacho de mi cliente a hacerle partícipe de mi desazón. Mientras se lo estaba explicando podía ir leyendo en su rostro su sorpresa, por lo que a medida que salían las palabras de mi boca mi pensamiento era de creo que me estoy equivocando (por no usar una expresión más escatológica).

Finalmente, tras darme su explicación a su decisión, se ha arreglado mi desazón, pero no puedo dejar de hacer autocrítica, primero por esa falta de sensibilidad al razonamiento hecho por mi cliente que le llevó a tomar su decisión y segundo por lo que he tardado en aclarar el malentendido, dos días donde se me llevaban los demonios.

Moraleja: no hay que lamentarse y esconderse. Hay que encarar el problema y resolverlo. Para bien o para mal

4 comentarios:

josempelaez dijo...

Me parece que has tardado poco (2 días) en encarar y resolver ese "problema". Comparto que hay que ser autocrítico, pero sin pasarse ;-)

Pablo dijo...

Yo opino como tu. Cuando tienes una desazón de ese tipo, no soltarlo solo hace que te devores por dentro.
Yo prefiero aplicar la máxima de "mas vale verguenza en cara que dolor de corazón"

Josu dijo...

Pues yo debo ser más precavido, porque 2 días es lo mínimo que espero antes de dar un paso así, para ir con la sangre muy fría y con la cabeza llena de argumentos y contra-argumentos.

Durante esos dos días también procuro pensar si todo no será un malentendido por mi parte. Ya me ha pasado alguna vez, y ahora voy con pies de plomo.

Hontza dijo...

Probablemente otra enseñanza de esta situación podría ser: asegurate de que tu interpretación de los hechos es correcta antes de tomar ninguna determinación