/* PERSONALIZACION DE LUIS

2/4/08

El coste de la familia


Los que me vienen siguiendo desde hace un tiempo quizá se acuerden de aquel caso que expliqué en su día donde una decisión relativa a una adjudicación de un proyecto se vió influenciada (por decirlo suave) por la relación familiar de un miembro de la cúpula directiva de mi cliente con uno de los proveedores en liza.

Tras unos meses ya se puede cuantificar el coste que ha tenido esa influencia: más de 50.000 Euros anuales, que es la cantidad que mi cliente ha dejado de ahorrar por su decisión.

Y no sólo sale perjudicado mi cliente. Nosotros también, porque nuestros honorarios estaban referenciados al ahorro anual conseguido. A ver como le negocio ahora que deberíamos usar el ahorro potencial real y no el ahorro influenciado real para calcular nuestros honorarios...

Y la historia desgraciadamente es posible que no se haya acabado porque tengo mis dudas sobre la calidad del servicio que va a recibir mi cliente en el futuro.


2 comentarios:

Fernando dijo...

Llámame quisquillososo... pero a pesar de que el diccionario de la RAE ya lo acepta, por lo que tiene de democrático de aceptar lo que se se usas, influenciar no es la palabra correcta... es influir.

Lo siento, es una palabra que me rechina. Sólo hay una que lo hace mas: el decir apalizar para "dar una paliza", cuando lo correcto es apalear. Esta todavía no la admite la RAE, pero todo llegará,me temo

tic616 dijo...

Fernando, tienes razón: "influir" es más correcto pero he usado "influenciar" porque creo que transmite mejor el sentido que le quiero dar al verbo, por su sonido más cercano al sustantivo en plural - "influencias" - como sinónimo, en este caso, de "mangoneo".