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27/1/11

#money28E - control de gestión artesano

Estos posts calentadores de las jornadas todo por la pasta que organiza la #redCA me están suponiendo un tirón inspirador que quiero aprovechar para paliar la sequía de contenidos que ultimamente padece este blog... o quizá sea la mala conciencia de no asistir a estos saraos lo que me espolea para compensar de alguna forma mis ausencias. Quien sabe.

A lo que iba. En este post me gustaría empezar a compartir (y contrastar) la forma de gestionar mi actividad como consultor desde un punto de vista de 1) planificación y 2) control de la actividad.

Antes de zambullirnos, una aclaración: en este post no me voy a meter en temas de gestión de la tesorería y del cobro. Esos son temas que los dejo fuera porque me aburren y además no tengo, creo, gran cosa que aportar... como mucho alguna anécdota más o menos graciosilla (o bien pensado nada graciosilla).


Planificación

En la planificación (anual) básicamente determino los valores de referencia de los parámetros de gestión que me permitirán conocer de forma rápida si voy mal o bien desde un punto de vista exclusivamente de mi gestión operativa: si vamos bien de ventas, si los proyectos van en margen, si nos dedicamos de forma equilibrada a lo que debemos dedicarnos, etc

El proceso que seguimos se puede ilustrar con el siguiente diagrama:



Me voy a centrar a partir de ahora en los indicadores que determino en cada paso y no en los detalles de los cálculos. Al que le interesen estos cálculos le recomiendo los posts de José Miguel Bolivar de hace poco y el de Ángel Medinilla, de hace algo más de tiempo.

En concreto, los indicadores que calculo en el proceso de planificación son:

  • Venta bruta con recursos propios: Después de añadir todos los costes esperados (menos los correspondientes a colaboraciones con terceros) a los ingresos deseados, llegas a lo que tienes que vender con tus recursos propios para lograr esos ingresos. Este indicador es fundamental y puestos a elegir uno me quedaría con este. Yo utilizo el valor mensualizado. Sé que tengo que vender X al mes o lo que quiero ganar peligra. Si este indicador va bien de forma sostenible es suficiente - muy simple
  • % de ocupación facturable o cargabilidad para los clásicos: Este indicador es una pura estimación y se ajusta según varios factores: historia, perspectivas, proyectos ya vendidos, etc. Si estamos planificando para una empresa calcularemos la cargabilidad media y después asignaremos a cada persona. No lo uso como objetivo sino para analizar y poner en contexto desviaciones del resto
  • Tarifa de referencia: En mi caso, ya lo dije en mi post anterior, la utilizo como valor de gestión de costes nunca de valoración de proyectos.
  • Margen de referencia: En este punto, puedo conocer mi coste estándar por hora (se puede sacar de los cálculos del paso 2 como el valor del total de mis costes dividido entre el número de horas anuales) y ya conozco mi tarifa horaria de referencia, con lo que puedo establecer un margen % de referencia. Es el indicador que ahora menos utilizo, pero recuerdo que en mi etapa de consultoría industrial era el parámetro inicial y básico para valorar una oferta a un cliente (el margen objetivo te venía impuesto por política de empresa según el país/sector del cliente, dimensionabas el esfuerzo estimado del proyecto y eso te daba el precio de la oferta directamente)

Control

Consiste en ver como evolucionan los parámetros anteriores (y otros que luego explico) mes a mes y de forma acumulada.

La venta bruta por actividad propia es un indicador directo (y al estómago). Nosotros hacemos un seguimiento mensual y nos marcamos objetivos individuales. Como he dicho antes es nuestro indicador primario.
Como comentario aclaratorio hay que señalar que esta venta la contabilizamos sin añadirle los costes de colaboraciones con terceros. La razón es que es muy difícil estimar éstos a priori y porque nos distorsionaría el margen por actividad propia (si tenemos algún margen por mark up -vulgo margen de intermediación- lo queremos separado)

El % de ocupación facturable lo controlamos a efectos estadísticos y siempre para poder analizar desviaciones que hemos detectado en otros indicadores. También es interesante para detectar si alguien está sólo en proyectos y no vendiendo - eso es pan para hoy pero hambre para mañana
Hay otro indicador asociado, el % de ocupación total (facturable + no facturable pero productivo) que nosotros no controlamos porque se supone que el tiempo que no facturamos lo estamos invertiendo en actividades productivas (comerciales en su mayor parte). En otro tipo de consultoría sí tiene sentido ya que te permte detectar si la gente está parada o en la pradera como decía aquel.

La tarifa de referencia, ya lo conté, es para costear -que no valorar- proyectos y conocer precios mínimos. En todo caso lo que creo que vale la pena comentar aquí es que si un proyecto te permite sobrepasar el % de ocupación facturable de referencia puedes bajar esta tarifa y seguir manteniendo objetivos de venta bruta, que es lo que nos importa (aunque hay que vigilar que ese % de más no te impida hacer actividad comercial).

El margen del proyecto te permite detectar, por comparación con el de referencia, si un proyecto no te va a salir rentable pero en un entorno de consultoría artesana es posible que no sea un problema.

Además hay dos conceptos muy interesantes que te permiten anticipar lo que puede pasar en el futuro a corto plazo:
  • Inventario: corresponde al trabajo facturable ya realizado (en euros) pero aún no facturado. A efectos de optimizar tesorería y reducir riesgo hay que minimizarlo a toda costa. No confundir con el concepto WIP o trabajo en curso, que se suele medir (en consultoría o servicios en general) en horas/jornadas (no todo el WIP es inventario). Se puede asociar, con matizaciones, a los conceptos (en euros) de Valor Ganado (Earned Value) en un entorno de gestion de proyecto y de Certificaciones en entornos de construcción de obras.
  • Backlog: lo siento pero no encuentro traducción a este concepto. Consiste en todo el trabajo vendido y que te queda pendiente de hacer. Te permite conocer cuánto tiempo te queda hasta quedarte parado si no vendes nada. Obviamente se trata de maximizarlo. Combinado con tus periodos medios de venta históricos te permite anticipar catástrofes.
Para hacer una buena gestión de tesorería en teoría sólo necesitarás conocer: la pasta que ya tienes, las facturas pendientes de cobro, tu inventario y tu backlog valorado en euros, además de plazos medios de cobro, índices de morosidad, etc.


Para finalizar, que nadie piense que todo esto que he explicado lo llevamos a rajatabla mes a mes. Nos supondría un esfuerzo administrativo inasumible, pero sí que lo vamos siguiendo en unos maravillosos excels que recalculamos de vez en cuando a partir del registro de la actividad de cada uno que sí que procuramos llevar al día.

Y aquí me paro que me parece que me he pasado. Si alguien tiene una pregunta/objeción ...


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24/1/11

Tarifas en Consultoría Artesana

Para ir contribuyendo al calentamiento de las jornadas todo por la pasta que la #redCA ha organizado el 28 y 29 de enero para tratar sobre el honorable tema de Finanzas para Consultores Artesanos, me arranco a escribir esta entrada sobre el controvertido asunto de las tarifas de consultoría.
(Recordad que todo el chorro de conversaciones relacionado se puede seguir en la red con el hashtag #money28E)

Vaya por delante una declaración de intenciones: Tarifa es un concepto que yo sólo utilizo internamente como indicador de gestión (luego me extiendo en esto). Con mis clientes hago lo imposible para no hablar de tarifas, sino de resultado concreto por un precio cerrado (lo que se dice pronto pero tiene su aquel... como para escribir un post vamos). En esto creo que coincido punto por punto con Manel.

Y es que no creo que en el entorno en el que se mueve (o se debería mover) un consultor artesano exista eso de "tarifa o precio de mercado" - ese es un concepto para bienes y servicios regulados y/o comoditizados (o como diablos se diga eso en castellano) como la electricidad, el agua, el gas, los tomates, el arroz,... o la consultoría industrial.

Y mis razones son:

El mercado, nuestro mercado, no es transparente ni homogéneo:

Los llamados precios de mercado vienen del equilibrio entre oferta y demanda de productos/servicios poco diferenciados y comparables donde el coste de esa comparación es relativamente bajo. Vendemos porque el cliente confía en nosotros porque ya nos conoce o por recomendaciones de otros clientes o profesionales. No vendemos por catálogo, vendemos resultados que dependen de nuestra experiencia o conocimiento específico para situaciones concretas y singulares. Aunque un cliente (alias la demanda) quisiera compararnos con otros (alias la oferta), ¿cómo se pone la confianza y el riesgo en esa balanza?

Además, si nos jactamos de que hacemos cosas irrepetibles, artesanales, no es coherente valorarlas (que no costearlas, ese es otro tema) por las horas que inviertes en ello.

Por eso es tan y tan importante trabajar bien. Una mala experiencia de un cliente, es letal y te puede arrastrar al lodo en tu próxima propuesta.

Forzando la analogía artesana: ¿os imagináis a un maestro orfebre diciéndole a su cliente que una de sus piezas vale x, siendo x el resultado de multiplicar su tarifa por el tiempo que ha invertido en hacer la pieza?


Nuestro coste relativo hace menos relevante el precio en la decisión:

Por suerte y por desgracia, el importe de nuestras facturas es relativamente pequeño. El 20%, más o menos y por decir algo, de ese importe no hace la diferencia en una decisión de compra. El peso del precio en el proceso de nuestras ventas no es tan importante. En nuestro mercado nadie se la juega con un desconocido por un 20% menos.


Hay tarifas máximas, vale, pero no las pone el mercado:

El precio máximo de un proyecto no lo pone el mercado, lo pone cada cliente con lo que está dispuesto y/o puede pagar.

¿Cuántas veces nuestros clientes nos han pedido hacer proyectos por un precio que económicamente no tiene sentido para nosotros pero es que no pueden pagar más? Cierto es que siempre vendrá alguien que le dirá que puede hacerlo por eso y menos, pero volvemos a lo de antes, ¿se la va a jugar por ese importe?


Pero todo lo expuesto anteriormente no quiere decir que yo no utilice el concepto. Como he comentado lo uso internamente, para propósitos de gestión:

  • Para costear un proyecto, no para valorarlo. No se debería valorar el precio de un proyecto como lo que me cuesta hacerlo más el margen que quiero sacarle, sino por lo que vale. Aunque es relevante conocer si me está costando más de lo que ingreso por él.
  • Para conocer el precio mínimo o suelo que puedo poner y que el proyecto tenga sentido económicamente para mí (otra cosa es que lo haga por menos, o más, por otras razones, por ejemplo como las expuestas por Amalio y con las que coincido en gran medida)
  • Para la planificación económica anual de mi actividad, pero ese es tema para otro post.


Concluyendo, y a modo de resumen: creo que el concepto tarifa no debe formar parte de la negociación económica con el cliente en el entorno en el que se mueve el consultor artesano. Si aparece, si alguien te pregunta el precio de tu hora, es que algo está fallando.

PD. Para bien y para mal, yo no trabajo con la administración pública, sólo con empresa privada. En ese entorno me imagino que puede haber matizaciones a hacer.


9/6/10

shake the tree

El otro día me hizo gracia, y por eso lo comparto aquí, oírle decir a un comercial de una empresa de software decir que una buena parte de su trabajo era shake the tree, en el sentido de que había que agitar el árbol a ver si caía algo... o sea vender.

Y me hizo gracia pero también me hizo reflexionar, ¿qué estoy haciendo yo para agitar el árbol?

14/5/10

No he sido capaz


En una presentación comercial a responsables de área del departamento de RRHH de una multinacional española con más de 4.000 empleados y presente en 12 países no he sido capaz de explicarles en qué les afectaba el "concepto de lo 2.0" en las tecnologías que utilizan para la gestión de su área (dicho pronto y rápido)

Para poner en contexto: estaba intentando vender nuestros servicios para dar soporte a la dirección de RRHH en todas las decisiones con impacto en tecnología y sistemas de información derivadas de la implantación de su visión y estrategias de gestión - ¿suena guapo a que sí?


Mi línea argumental (discurso de venta) esquemáticamente y a lo bruto era:

(1) Hay una serie (batiburrillo) de tendencias, visiones, estrategias, etc. de gestión de los RRHH tales como: centrarse en la gestión frente a la transacción, fomentar valores de compartir, pertenencia, Generación Y, autogestión, responsabilidad, bla bla... RHlabia vamos :)

(2) En la ejecución de esas tendencias,estrategias, etc. la tecnología y los sistemas de información son muy útiles: externalizar procesos administrativos sin valor, portales de empleado (autoservicio, compartir, comunicar, ...), cuadros de mando de RRHH, entornos colaborativos, PLE's, etc...

(3) Identificar qué herramientas mejor soportan la estrategia y armonizarlas no es fácil... y nosotros podríamos aportar mucho en la definición de ese mapa tecnológico y luego gestionar los proyectos para su implantación

Durante la argumentación he deslizado la idea de que se vienen imponiendo (sobre todo en las nuevas generaciones) la mentalidad y hábitos de compartir, inmediatez, acceso directo a todo, transparencia, trabajar/colaborar con pares, etc. Que esas prácticas se sustentan en buena parte en determinadas tecnologías (avanzadas o no es otro tema) y que los empleados empiezan a tener unas perspectivas muy altas sobre las herramientas tecnológicas que van a tener en su trabajo (y he puesto el ejemplo, burdo, de que cuesta aceptar que en tu casa tienes mejor tecnología que en tu puesto de trabajo).
Y todo "esto" es más o menos, el "entorno 2.0" al que se tienen que enfrentar y gestionar.

En ese punto, uno de los asistentes (recordemos, un responsable de área de RRHH) me ha interrumpido para decirme que se oye hablar mucho de "el entorno 2.0" (Web 2.0 ha dicho él) pero que no consigue ver cómo se puede materializar en los sistemas de información que a él le competen. Y me ha preguntado -directamente- que todo eso que le estaba explicando en "qué tecnologías se podrían implementar" en su caso concreto.

Y aquí es donde he tenido el bloqueo. Me parecía ridículo hacer un enunciado de herramientas (blogs, wikis, ...) pero ¿qué otra cosa podía hacer después de haber explicado todo lo que ya había explicado?

¿Alguien tiene alguna idea? Supongo que ya voy tarde pero al menos para otra ocasión, y de paso abrimos debate para todos.

6/3/10

El oro de mi tiempo

###
Es poco lo que tengo
el oro de mi tiempo
la flor de mis neuronas
y por supuesto la luna

Todo a cien
Fito y Fitipaldis
###






Este estribillo es el que me suena a veces en la cabeza cuando un cliente me pide (gratis) más cosas de las que habíamos definido en el alcance del proyecto.



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2/9/09

¿Qué dicen tus clientes de ti?


Hace un tiempo, a la finalización de un proyecto asistí a dos reuniones consecutivas.

En la primera el CFO de la compañía (mi cliente) explicaba a sus compis del comité de dirección lo magnífico que había ido el proyecto para implantar el ERP (adivinad cual: tiene 3 letras, empieza por S y acaba por P).

En la segunda reunión (el cierre de proyecto con la consultora que había implantado el ERP) el mismo CFO le pegó un chorreo impresionante al director general de la consultora sacando todos los trapos sucios del proyecto (que los había aunque es cierto que cargó un poco las tintas para apretarle en su negociación para el contrato de soporte y mantenimiento)

Alguien que sólo hubiera ido a sólo una de las reuniones tendría una opinión muy distinta dependiendo de a cual hubiera asistido.

¿Hablan tus clientes bien de ti? ... espera, reformulo la pregunta... ¿Hablan tus clientes bien de ti a terceros u otros posibles clientes? ¿lo hacen delante de ti?...

Aunque sea así no cantes victoria y piensa, ¿y si:

... nunca quisieran admitir que se han equivocado contratándote, que algo fue mal y que van a tener que dar explicaciones? Y eso a nadie le gusta admitirlo, aunque sea de forma indirecta. En algunos sitios puede ser razón de que te fulminen.

... depende de ti tanto que mejor no encabronarte? No vaya a ser que lo dejes tirado o aún peor que te relajes en el servicio que le prestas y del que no puede prescindir o sustituirte por otro sin grandes quebraderos de cabeza (el caso típico es el de los proveedores de software o servicios de integración). Aunque una excepción a esta regla que me encanta es la CIO de Roche.

... es prudente y prefiere no crear enemigos por lo que pudiera pasar en el futuro? Ya sabéis, aquello de arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Aún así es muy importante saber si realmente piensan bien de ti (otra cosa es lo que digan), va en ello - sobre todos a los profesionales artesanos - vender o no vender.

1/7/09

¿Os suena esta situación?

La relación amor/odio de los consultores con nuestros clientes, a veces tiene un cierto parecido a lo que sucede en este video (está en inglés pero podéis activar los subtítulos abajo a la derecha):





¿Qué pensáis?


Vídeo encontrado en Ateneu Popular gracias a un tuit de @kyo_tintaalsol

20/3/09

Con lupa



Supongo que será por la crisis, pero estamos notando que nuestros clientes ahora se miran las propuestas con lupa. No puedes tener ni faltas de ortografía ;-)

Visto de forma positiva creo que nos favorece, porque ahora es crítico saber mostrar (y demostrar) el buen hacer, la calidad, que sabes de lo que hablas... y ya no vale (o vale menos) el mogollón de logos de empresas importantes sin una buena justificación del valor que puedes aportar a tu cliente.

Foto: crime scene de scol22

16/3/09

Cómo se hacen los negocios


A veces cometo la osadía de explicar en este humilde blogsito mis experiencias en cómo se vende consultoría- hay hasta una etiqueta especial a tal efecto - generalmente en forma de batallitas varias que me van pasando.

Pues olvidadlas si alguna vez las habéis tenido en cuenta. Esas batallitas son mindundadas. Hace unos días me dieron una lección magistral de como se vende de verdad.

Fuimos a una reunión con un proveedor de servicios tecnológico a conocer su oferta y experiencia (forma parte de nuestro trabajo estar al corriente del mercado de soluciones y proveedores tecnológicos). La reunión ya fue curiosa desde el principio porque ambas partes queríamos vender a la otra parte. Ellos obviamente y nosotros porque tenemos experiencia interesante en la mejora de procesos e implantación de sistemas de gestión en su sector.

Empezamos sacando nosotros con lo típico: clientes, proyectos, nuestra experiencia con nombres y apellidos, etc. y ellos restaron con drive potente y colocado con algo parecido, aunque ya en ese momento me llamó la atención el perfil de su equipo directivo (luego veréis la razón). Devolvimos el resto, ahora lo veo, un poco forzado y alto (que somos independientes y que nos financiamos exclusivamente de nuestros honorarios), y entonces es cuando nos clavaron un smash: ellos participan, como empresa o personalmente el equipo directivo (en ese momento entendí lo del perfil), en varios lobbies autonómicos, fundaciones, colegios profesionales, eventos y saraos varios; y nos dicen abiertamente que es ahí donde trabajan los contactos y los consecuentes proyectos y contratos. Punto, set y partido.

Lo dicho, olvidad sandeces del tipo técnicas de preparación de propuestas, empatía para entender las necesidades del cliente, seguimiento, recurrencias, ... minucias que cuando se vende de verdad son, en el mejor de los casos, meros trámites al final del proceso.

Parece que me haya caído de una higuera ayer.


9/3/09

¿Demasiado barato?


Cuando se presenta una propuesta siempre es un momento especial. No sólo porque es el instante donde recojes los frutos de un trabajo previo, malo o bueno pero duro, y te juegas tu trabajo futuro, sino porque siempre te pueden pasar cosas como la que nos sucedió el otro día, y que paso a relatar a continuación:

Habíamos hecho una propuesta muy elaborada, bien documentada, con una estimación de esfuerzo muy fina, con varias alternativas y enfoques, etc. y después del momento de presentar la página de "honorarios profesionales", el cliente puso una cara rara y dijo algo así como, ¿oye estáis seguros de que con ese importe lo podéis hacer?.

Me hubiera gustado poder verme la cara en ese momento. Tuve una sensación doble: por un lado fastidio (¿podía haber puesto más?) y por el otro de pánico (¡ay que la he cagado, no hemos entendido bien y me pillo los dedos!).

Yo me quedé bloqueado (soy muy malo en el regate a corto, soy más bien de jugadas estratégicas a balón parado) pero suerte que mi compañero, que es un campeón, reaccionó de una forma muy lista: forzó de una manera elegante a que repasásemos todos los supuestos en los que se basaba la propuesta y ya se las ingenió para encontrar alguna duda (también tengo que decir que le cogí la idea y le seguí la corriente rápido).
Total que al final pudimos incluir una especia de cláusula de salvaguarda de que si se cumplían determinados supuestos podríamos incrementar los honorarios.

Aún así, honestamente creo que la estimación era buena. En cuatro meses, cuando acabemos, lo sabremos.

Pues eso, trucos de consultor, que quedan ahí, para el conocimiento público de colegas (y clientes, ¿hay alguno por ahí?)


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Foto de Woodsy

25/2/09

Multiplicadores

Estamos la pandilla dándole vueltas a modelos de crecimiento que vayan más allá de hacer crecer la pirámide, ya sabéis, el modelo clásico de la consultoría. Se trata de encontrar los multiplicadores: factores que hacen crecer, directa o indirectamente, en un sentido amplio del término.

El debate es apasionante y muy estimulante, y quiero incluir a mis hipotéticos lectores porque conociéndoles seguro que van a salir buenas ideas para todos. Open Consulting a tope.

Disparo yo primero. Aquí tenéis un mapa mental que he preparado:








O si sólo queréis ver el gráfico (pinchad en él para hacerlo grande):






Como veréis distingo 3 grandes formas de multiplicar:
  • Cash. El más directo. Formas de generar pasta
  • Oportunidades: Incrementar las posibilidades de que salgan proyectos y vender más.
  • Activos: cómo ser más eficientes, paquetizar, ganar escala.

Algunas aclaraciones sobre el diagrama:

  • El multiplicador de "comisiones", aunque legítimo no es posible en nuestro caso por nuestro modelo de "independencia"
  • "Value Billing": consiste en facturar por ahorro conseguido. En alguno de nuestros proyectos lo hacemos así y en estos tiempos resulta bastante atractivo
  • "Plataforma del cliente": la idea que hay detrás es la de que el cliente piense automáticamente en ti cuando tiene una necesidad o problema, de que tú tienes soluciones a sus problemas y sea a ti a quien primero llama cuando tiene una inquietud.

¿Os atrevéis a contribuir con alguna idea?


Actualización 1: Sugerencias de los comentarios hasta el 2/3



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Nota: El diagrama está hecho con XMind y se puede descargar aquí

17/2/09

Crisis y actitud

Vengo oyendo ultimamente muchas arengas para que nos dejemos de quejar tanto sobre la crisis y nos pongamos las pilas. Menos lloros y más curro que es la única forma de salir de la crisis, vienen a decir.

Coincido con los autores de esas arengas en que la actitud es importante aunque discrepo de algunos cuando parece que lo confían todo a tener esa actitud positiva. Por eso me han parecido muy interesante y digna de ser compartida con mis hipotéticos lectores, una reflexión que le oí hace unos días al consejero delegado en España de una importante empresa multinacional de servicios de IT y que venía a decir (cito de memoria y le añado algo de mi cosecha) algo así como:
Es cierto que hay crisis. Pero también hay empresas que tienen recursos para hacer proyectos y que se están reteniendo por una prudencia mal entendida. A esas empresas les diría que hay al menos dos buenas razones para invertir en TIC en tiempo de crisis:
  1. Tu poder de negociación con los proveedores de productos y servicios TIC es mucho mayor ahora.
  2. Tu inversión ahora te permitirá ir un paso por delante de tu competidor que no invierta. Él se para y tú avanzas.

Me han parecido dos buenos argumentos de venta, razonables y de sentido común. Razones objetivas frente a voluntarismos.


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9/2/09

¿y si se entera?

Un cliente nos ha pedido una propuesta para hacer "algo" con lo que pueda reemplazar su panoplia de excels silvestres. Hasta aquí todo normal. Lo reseñable ha venido cuando nos ha puesto como primer requerimiento que sea algo de lo que no se pueda enterar el departamento de IT porque "le pondrían pegas"...

Si queremos vender el proyecto nos tenemos que hacer cómplices pero por otro lado el hombre necesita una solución que no ha sabido darle su departamento de informática y para lo cual se ha tenido que buscar la vida (aunque fracasando en el intento por ahora).

Es todo un dilema ya que, aunque el proyecto en sí es una mindundada, nos interesa mucho pues pondríamos la patita en un cliente que creemos que tiene mucho recorrido, por él mismo y por el efecto multiplicador de los contactos que nos puede abrir en otras empresas. Aunque claro, quizá no sea entrar precisamente con buen pie a espaldas de informática... En fín, ¡qué complicado es todo esto!

29/1/09

ideas


Estando de charla de café, literal, con un cliente, me ha dado una idea que me va a permitir desbloquear y reactivar un proceso de venta que tenía estancado.

Moraleja 1: Hay que conversar, conversar, conversar, .... nunca se sabe de donde va a salir una buena idea, bueno sí que se sabe... siempre sale de las personas

Moraleja 2: ¿quién es ese bocazas que dice que son los consultores los que traen las ideas a los clientes?



Foto de hisks en SXC

11/1/09

Competencia y catálisis


Me encuentro frecuentemente que mi competencia real, a la que hay que batir de verdad, en el momento de vender un proyecto no son otras consultoras sino que son personas que están dentro de la empresa a la que quiero hacer mi cliente.

Me refiero a esas personas (frecuentemente responsables de áreas funcionales como IT o finanzas) que deberían ser los líderes o agentes del cambio necesario que motiva que tengamos la oportunidad del proyecto en cuestión.

A veces es fácil, simplemente esa persona no tiene el tiempo y no se siente cuestionada porque venga un externo. Otras veces no lo es tanto: la llegada de alguien de fuera a solucionar el problema o gestionar el cambio necesario, puede ser visto como una amenaza por la persona que se supone debería liderar esa resolución y/o cambio dentro de la organización.
Y es que esas personas a su vez tienen clientes, otras áreas de la propia empresa, que podrían llegar a cuestionar la utilidad de determinada posición o individuo... y ahí amigos el tema se torna peliagudo.

Si quieres vender en esa situación, debes desactivar de entrada esa potencial sensación de amenaza.

La estrategia debe pasar, utilizando un símil prestado de la química, por intentar actuar de catalizadores sin pretender ser nunca ninguno de los reactivos de la reacción. Tácticamente, esa estrategia se traslada a que hay que hacer que la persona del cliente amenazada perciba que somos instrumentos útiles para que él a su vez pueda vender el proyecto a sus clientes internos y también venderse mejor él mismo.

No se ha de intentar competir contra esa persona del cliente, funciona mejor la coopetition (o coompetencia)



PD. catálisis.
Del griego. κατάλυσις, disolución, acabamiento

1. f. Quím. Transformación química motivada por sustancias que no se alteran en el curso de la reacción.


11/11/08

Afrontar las negativas


Lo más difícil es ser fuerte para afrontar el no del cliente.

Leído en un 20 minutos (formato árbol muerto, no encuentro el hipervínculo)


Me recuerda a lo que sostiene Chet Holmes en the ultimate sales machine acerca de que a un buen vendedor se le distingue porque tiene un gran ego y las negativas le resbalan, además de por una gran tenacidad para intentarlo las veces que sea necesario


Todo el mundo, de una u otra forma, tiene que vender, por lo que nos aplica a todos independientemente a lo que te dediques... Sobre todo en estos tiempos.



Foto de pachakutik

6/11/08

Obligación moral de un vendedor


If you truly believe that what you have is useful and valuable to your clients, then you have a moral obligation to to serve them in every way possible

30/10/08

Oportunidades por la crisis


No se si ya lo he comentado en algún sitio pero la crisis para microempresas como la nuestra puede ser una oportunidad para ganar proyectos donde comprar por la marca ya no sea posible por las restricciones presupuestarias.

Es un debate que hemos estado teniendo en estos últimos meses. ¿Cómo nos iba a afectar la crisis?, ¿y a nuestros clientes?, ¿y a nuestros competidores?, y sobre todo, por lo que concierne a esta entrada, ¿a aquellos de los que no somos aún competidores?

Pues hoy ha sucedido algo que puede indicar por donde van a ir los tiros en los próximos meses: hemos ganado un proyecto, en una repesca inesperada, que hace seis meses escasos el cliente había decidido plantear a lo grande y que ahora, acuciado por sus menores recursos, ha decidido dimensionar de una forma más modesta.

Mi interpretación es que muchas compañías van a tener que prescindir de determinados sobrecostes como los asociados a la marca y estructura del consultor.
El factor a nadie despiden por contratar a X si el proyecto va mal va a pesar menos porque tiene un sobrecoste ahora más difícil de justificar.
El enviar al personal a Estados Unidos una vez al año (por ejemplo) para motivarlo tiene un impacto en tarifas que ahora es más difícil colar.

Por el contrario, los que acrediten que su capacidad es equivalente (o superior, ¿por qué no?) a esas consultoras de pata negra" (algunos hasta trabajábamos en ellas antes) y su precio es mejor, pueden aprovecharse para ganar determinados proyectos que antes les eran inasibles.


Y es que proyectos siempre hay que hacer, la clave está en facilitarle al cliente que sea posible llevarlos adelante (a ver si me aplico el cuento)



22/10/08

Interlocutores


No le intentes vender a quien sólo tiene poder para decir NO


¿Cuántas veces nos damos contra la pared porque al que le queremos vender no tiene autoridad para comprar pero sí para cualificar o rechazar?




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Foto, cortesía de ukmcbo

16/10/08

Qué duro



Las presentaciones comerciales dan para mucho como los seguidores de este humilde blogsito habrán podido comprobar en mis últimas entradas.

Existe el tópico de que vender es muy difícil y duro, que has de ser de otra pasta para aguantar tanta negativa, etc. pues después de oír lo que ahora cuento ya lo veo con otros ojos.

Os pongo en contexto: en un proceso de selección de un ERP (original que es uno) que está en la ronda final con tres finalistas. Al principio de la sesión con uno de estos finalistas, el comercial senior se levanta de su silla, se dirige al centro de la sala y después de mirar muy serio a los ojos de todos los presentes y con entonación grave, va y suelta:
Dicen que es duro vender pero ¿os dais cuenta de que más duro es comprar?
La reacción de los presentes -los decisores finales- fue de risitas en la sala al principio pero estoy seguro que momentos después, cuando tuvieron ocasión de reflexionar, como me pasó a mí, esas risitas se transformaron en sudores fríos.

Porque el proyecto era de varios millones y su decisión -su decisión de compra- iba a comprometer a su compañía por muchos años. Y eran ellos, sólo ellos, quienes iban a tomar esa decisión... aunque todo hay que decirlo: se lo hemos dado mascadito.



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Foto cortesía de Alvy